La tarde de ayer Barcelona venció a Emelec en el Clásico del Astillero número 223 de Campeonato Ecuatorianos de Fútbol. Los canarios se sacaron un peso de encima al retornar a la senda de la victoria después de mucho tiempo, en tanto que el bombillo acrecentó a cuatro su racha de encuentros sin poder ganar. Ambos equipos lucharon más de lo que jugaron, pero el “Ídolo” pintó de amarillo el partido inmortal por buscar más el resultado a su favor y sacar a relucir una de sus principales virtudes cuando no puede exhibir buen juego. En los cotejos pasados este aspecto no se vio pero ahora Barcelona pudo volver a sacarle provecho: la pelota parada, aspecto no menor y por el que el equipo logró 11 de sus 16 goles anotados en la segunda etapa.
En el primer tiempo se vio un Clásico muy mal jugado, ambos equipos trataron muy mal el esférico cuando lo tenían, les quemaba la pelota y erraban en los pases y así no se podía construir una buena jugada asociada. Los primeros 10 a 15 minutos fue lo mejor de este lapso y a favor de Emelec. Los azules iniciaron el duelo con presión alta a Barcelona para provocar sus fallas, para que el cuadro amarillo no haga pie en la cancha ni encuentre la pelota. Emelec allí tuvo intensidad, posesion de balón, toque rápido y preciso de la pelota y mucha agresividad de volantes y laterales. Hubo tranquilidad y claridad de Emelec para desbordar por los costados e inquietar con Rojas, Matamoros y Orejuela, este último tuvo la mejor opción del juego a los 9′ con un remate cruzado que tenía destino de red y que atajó Banguera.
Después poco a poco el partido se fue haciendo de mediocampo, de mucha pierna fuerte, faltas reiteradas y tarjetas amarillas que exhibió el árbitro para los cuadros. A eso se sumaron las repetidas imprecisiones de toreros y eléctricos al momento de recuperar el balón y enseguida entregárselo al adversario. Por eso el juego no fue nada vistoso, al contrario, de muchas pelotas divididas e inoperancia para los dos elencos para elaborar juego con el balón en sus pies. Sobre los 29 minutos una jugada aislada tuvo Emelec para anotar un gol, pase de Angulo a Orejuela quien solo frente a Banguera definió desviado.
Por el lado de Barcelona fueron escasas las aproximaciones o peligro que llegó a Esteban Dreer, eso sí todas de pelota quieta y buscando centros al área para dañar a un golero eléctrico que siempre se complica solo. Muy pocos desbordes de Beder Caicedo y Byron Castillo, igual caso de Tito Valencia y Arroyo, las numerosas bajas del Ídolo afectaron al local. Barcelona fue pobre, tampoco tuvo asociaciones y creación, un solo disparo de media distancia de Marques a los 44 minutos, para provocar alguna exigencia en el pórtico azul. En la generalidad del primer tiempo más efectivos fueron los defensas centrales de barcelonistas y emelecistas, que trabajaron bastante para rechazar toda pelota sin sentido o pelotazo que enviaba su contrincante.
En el segundo tiempo la tónica del partido no cambió radicalmente, ningún equipo superó a otro pues no tenían calidad para generar jugadas de gol contra el rival. Hubo pobreza de ambos y descontrol, apuro e incapacidad para lograr acciones ofensivas bien hilvanadas. Entre los minutos 45 y 60 Barcelona empujó un poco más a Emelec a su arco, no por buen jugar sino por mayor intención de querer ganar el juego, por ponerle más intensidad al cotejo y por la urgencia que tenía de vencer tras ocho duelos de sequía. Byron Castillo, su lateral derecho, fue muy incisivo por la banda y superó fácilmente a Ronaldo Jhonson en varias oportunidades pero no hubo un pase correcto para su ariete Ariel Nahuelpan. Los zagueros azules Vega y Mejía estuvieron muy concentrados para salir jugando o rechazar el esférico y que su pórtico no pase grandes apuros.
De esa forma el compromiso seguía siendo más luchado que bien jugado, pero con la balanza más inclinada para Barcelona por su intención de atacar y la poca o nula creación de Emelec a partir de recuperar el esférico. El partido estaba para un empate 0-0 cantado, algo que como dije el lunes pasado no beneficiaba a ninguno pero un poquito más a Emelec que estaba mejor en la tabla de posiciones. Así, sin buen juego ni supremacía de ninguno, el duelo estaba supeditado a definirse por el que marque un gol en la primera oportunidad aislada que tenga. Y tanto Barcelona como Emelec tuvo una y anotó el local. Primero la tuvo Emelec con una acción individual de Angulo quien, tras un pelotazo de Mejía, eludió a Torres y remató para gol pero su disparo pegó en el vertical. Casi a jugada seguida Barcelona tuvo la suya a través de un centro de Arroyo que encontró solo en el área a Torres y este de cabeza convirtió el 1-0 que sería definitivo. Los males de Emelec, las terribles salidas de Dreer y la toma de marcas en pelotas detenidas, fueron aprovechados por Barcelona para vencer en este Clásico.
Los 20 minutos finales del encuentro fueron de mayores intenciones de Emelec de ir al ataque, como nunca en el partido, pues estaba obligado a buscar la igualdad. Ingresaron Luna y López y el equipo quedó partido sin Dixon Arroyo. Emelec fue un cuadro loco en su búsqueda ofensiva sin criterio y con apuro y quedando expuesto para que Barcelona le anote un segundo y tercer gol. Esto último pudo pasar antes que un empate de los millonarios que no tienen en sus variantes, jugadores que marquen diferencias y provoquen una mejoría del juego colectivo o individual del equipo. Barcelona pudo extender su ventaja con remates de Dinneno y Marcos Caicedo, cambios en las postrimerías del juego que realizó Almada y que encontraron a un Emelec desequilibrado.
Finalmente apuntar que, desde mi criterio, ningún equipo jugó buen fútbol ni estuvo criterioso con el esférico en sus pies pero el partido se podría definir por una jugada y así se dio. Pudo ser para emelecistas o barcelonista y fue para estos últimos. Con este resultado ambos clubes llegaron a 21 unidades, a 4 del líder Macará. Ambos siguen en pelea pero resulta difícil pensar en que puedan llegar a una final del torneo nacional, con el deficiente juego asociado mostrado. Ahora Barcelona enfrentará a su bestia negra en este año, Guayaquil City, mientras que Emelec protagonizará el partido de la fecha ante Macará. Les restan ocho jornadas y para los del Astillero no existe otro verbo que no sea el de ganar, para seguir en la pelea por ganar la segunda etapa y bajar del liderato al elenco ambateño.
fuente StudioFútbol https://ift.tt/2IXQ6LA
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